Sobre la Agenda
Marco institucional, fundamentos y datos sobre la representación de expertas
La PRAI es una plataforma de referencia en relación con la regulación del sector audiovisual con unas características que la posicionan también como una entidad de especial idoneidad para este proyecto de agenda: su carácter internacional, su posición de autoridad y referencia en un sector que es estratégico para la consecución de la igualdad de género y de una cultura libre de discriminación sexual; su compromiso fundamental con objetivos ligados a la defensa de los derechos humanos y la no discriminación en las regulaciones audiovisuales y la importancia de facilitar los recursos a nuestro alcance para contribuir a su cumplimiento con el ejemplo y acciones que avalen dicho compromiso y disposición.
El grupo de Trabajo de aplicación de la perspectiva de género de la PRAI es consciente de que una de las principales barreras que dañan la credibilidad, la legitimidad y la posición y estatus de las mujeres en el mundo, en cualquier contexto, es la manera en que las mujeres son representadas en espacios de influencia tan poderosa como el audiovisual. También es cierto que para conseguir la igualdad es necesario poblar el imaginario, especialmente el de las niñas y niños, de mujeres referentes en todas las disciplinas, como voces de autoridad. Sembrar el imaginario es mostrar la posibilidad de alcanzar metas en todos los ámbitos y ofrecer nuevas oportunidades para la igualdad en el futuro.
Perspectiva territorial e inclusiva: Desde la PRAI se suma la posibilidad de incorporar a la perspectiva de género la perspectiva territorial para romper la brecha no sólo de género, sino de lugar de origen, y visibilizar, desde el audiovisual, a las mujeres de toda la región y del ámbito no sólo estatal, sino también local, y no solo académico sino también experiencial y ancestral.
Una presencia y representación equilibrada, como voz autorizada, contribuirá en primer término al reconocimiento de la experticia femenina que se mantiene invisible pero además, con mayor profundidad e importancia, también a dar legitimidad a la voz de las mujeres en todos los ámbitos, con una repercusión en cascada, que afectará tanto a su propia autoevaluación y seguridad en sí misma, como a su reconocimiento por parte de los otros en espacios privados y, con especial mención e importancia, a su credibilidad en el espacio público, en situaciones como, por ejemplo, ante la administración e instituciones públicas donde las mujeres todavía deben hacer valer su voz para ser creídas y tenidas en cuenta (por ejemplo ante las autoridades policiales y judiciales, en una denuncia por agresión sexual o violencia de género; al solicitar medidas de protección o alertar sobre el peligro que pueden correr sus hijos menores ante una situación de conflicto, separación, divorcio o solicitud de custodia de los menores; ante la oportunidad de acceso a un puesto de trabajo o ante la posibilidad de reconocimiento en un ámbito académico, entre otros).
Autorizar la voz de las mujeres a través de su presencia equilibrada y legitimada en el audiovisual puede ser clave también para la equidad y diversidad en la representación y la eliminación de estereotipos de género y para contribuir a transformar la consideración de las mujeres (a menudo infravaloradas, sexualizadas, infantilizadas y objetualizadas) en el imaginario masculino y social.
La invisibilidad de las mujeres en el espacio público (en todos aquellos lugares fuera del espacio doméstico: en libros de texto, en medios de comunicación, en mesas de debate, en espacios de decisión...) tiene repercusiones especialmente negativas que se extienden a todos los ámbitos de sus vidas.
La ausencia de mujeres expertas o relevantes en los libros de texto provoca que muchos niños y niñas crean que los grandes hitos históricos, los grandes descubrimientos o hechos importantes para la humanidad, han tenido solo a hombres como protagonistas y autores. La ausencia como voces expertas de mujeres en los medios de comunicación sigue contribuyendo a ello y a la creencia de que las voces socialmente autorizadas son hombres, y mayormente blancos. Las niñas y los niños lo reciben e interpretan así también y ello contribuye a la conformación desigual de sus relaciones y de su mirada respecto de sí mismos y de los otros y otras. Y ello, de no cambiar, seguirá sesgando la mirada de las siguientes generaciones.
Mujeres como fuente informativa especializada
Datos mundiales (Fuente: GMMP 2025)
Del último monitoreo global de medios, realizado en 2025, se desprende que la voz de las mujeres como expertas y como portavoces en los medios de comunicación apenas ha aumentado a lo largo de los últimos 10 años. De 2015 a 2025, se ha pasado de un 20% a un 23% de portavoces mujeres. En 2015 el 19% de voces expertas en medios eran mujeres, en 2020 eran el 24%, pero en 2025 se registra un retroceso al 23%, que puede parecer ligero pero si se tiene en cuenta que la progresión apuntaba a un esperable 29%, los datos de 2025 son demoledores.
«En 2025, sólo el 23% de las fuentes informativas expertas y de portavoces, en términos mundiales, fueron mujeres. En los últimos 10 años solo se ha avanzado 3 puntos porcentuales —en 2015 eran el 20%— y respecto a 2020 se ha retrocedido 1 punto».
El último y más reciente monitoreo concluye que, en términos globales, «tras un periodo de mejora lenta pero constante, el progreso hacia la paridad de género en las noticias se ha estancado desde aproximadamente 2010, sin alcanzar el 50% en ningún tipo de medio de comunicación».
Treinta años después de Beijing, las mujeres representan el 26% de las personas que aparecen, se escuchan o se mencionan en las noticias tradicionales (el 29% en los sitios web de noticias). La aguja se ha desplazado nueve puntos en los medios tradicionales desde 1995 y 4 puntos en las noticias en línea durante los últimos diez años.
El mensaje del GMMP en 2025, treinta años después de Beijing, es que la industria global de la información se encuentra en una encrucijada en su avance hacia la igualdad de género. El ritmo casi estancado del cambio en los últimos 15 años apunta a la necesidad de un cambio radical en las estrategias de todos los actores del ecosistema informativo para romper la inercia. En las condiciones actuales y con las herramientas disponibles, es difícil que se produzca un cambio notable hacia la igualdad de género.
Los patrones de representación sesgada por género persisten a pesar de décadas de cambios en los roles de las mujeres en el mundo real. De hecho, la desigualdad de género en las noticias es mucho más grave que en la experiencia cotidiana. Entre el 65% y el 75% de la desigualdad de género en los medios de comunicación no puede explicarse por la realidad, lo que indica la presencia de otros factores de confusión que se combinan para producir las narrativas predominantes de género en las noticias, concluye el GMMP 2025.
Desde 2010, las mujeres siguen siendo aproximadamente dos veces más propensas que los hombres a ser retratadas como víctimas. Históricamente, solían ser retratadas como víctimas de accidentes o pobreza, pero este patrón se invirtió en 2025, cuando «otros delitos» y «violencia doméstica» (por parte de parejas íntimas y familiares) —que podría considerarse violencia de género— se convirtieron en las principales categorías de víctimas.
La sobrerrepresentación de las mujeres como amas de casa/madres disminuyó del 81% en 2000 al 73% en 2025, lo que indica un progreso, aunque persiste el sesgo periodístico de definir a las mujeres por sus roles domésticos, a pesar de la participación sin precedentes de las mujeres en el mundo laboral. La infrarrepresentación en las profesiones y en los puestos de poder se ha mantenido constante.
También es una tendencia descorazonadora que el porcentaje de mujeres que se muestran en los medios como portadoras de experiencias personales (un rol en contraposición al de mujeres especialistas y voces de autoridad) ha ido creciendo desde 2005 y en el periodo 2020 a 2025 se mantiene en un alto 42%.
Del mismo modo, y también en contraposición al rol de mujeres especialistas y voces de autoridad, la presencia de mujeres con el rol de ‘opinión popular’ sigue creciendo y rompe la tendencia a la baja que se registraba desde 2010, para superar las cifras de aquel año y situarse en un 45% en 2025 cuando en 2015 estábamos en un 37% y en 2005 en un 34%.
El rol de las mujeres como sujetos de las noticias ha pasado de un 23% en 2005 a un 26% en 2015 y un 24% en 2025, de modo que hace diez años se alcanzó y también terminó la tendencia creciente para experimentar una reducción hasta cifras similares a las de hace 20 años.
La subrepresentación de las mujeres en puestos de autoridad pública, experiencia y poder persiste y no refleja la realidad. En las noticias, las mujeres representan menos del 30% del personal docente aunque según la UNESCO son el 94% en educación preescolar, 68% en Primaria, 58% en Secundaria básica, 52% en Secundaria superior y 43% en Educación superior. En las noticias las mujeres representan el 25% de los profesionales del derecho, aunque la Asociación Internacional de Abogados indica que son el 47% del conjunto de profesionales de la abogacía y el 38% de profesionales sénior de este ámbito.
Datos segregados por territorios
Además de datos globales, el GMMP de 2025 ofrece datos segregados por territorios:
GMMP en Portugal
En Portugal, la televisión tiene la proporción relativamente más alta de fuentes femeninas (30%), mientras que los medios digitales (24%), la prensa escrita (21%) y, especialmente, la radio (18%) reproducen de forma más marcada el predominio masculino.
En todos los medios analizados, del total de mujeres que aparecen, el 63% lo hacen como figuras en las que se centra la información pero sin voz activa. Solo el 9% están clasificadas como portavoces y el 5% como expertas o comentaristas.
Asimismo, el 9% se asocia con experiencia personal y otro 9% con opinión popular, encuadrando la participación en un registro subjetivo o emocional.
GMMP para América Latina
Se analizaron 4.782 noticias en 270 medios con 10.940 fuentes informativas. El 76% de las personas consultadas como expertas son hombres y el 24% mujeres.
El rol de portavoces lo ocupan en un 70% hombres y 30% mujeres. En cambio, las personas presentadas desde la opinión popular o testimonio personal son mayoritariamente mujeres (54%).
Las mujeres aparecen como amas de casa en un 80% de las noticias, mientras los hombres destacan como policías (94%), deportistas y delincuentes (91%). Destaca además el estudio del CNTV (Chile, 2025): solo el 20% del tiempo de fuentes externas en noticiarios corresponde a mujeres.
GMMP para España
De las fuentes expertas en medios españoles, solo el 32% son mujeres y el 68% hombres. En el rol de portavoces, el 33% son mujeres y el 67% hombres.
A diferencia de otras regiones, los hombres ocupan la mayor parte del espacio de opinión popular (86%) y testigos de hechos (78%).
El 29% de los sujetos de las noticias son mujeres. Sus principales ocupaciones retratadas siguen concentrándose en amas de casa (88%), salud y cuidados (73%) y trabajo administrativo (58%).
